Don Emilio Werner, su fundador, llegó a la Argentina en 1885 enviado por la firma Allis Chalmer Mfg. CO. para la cual se desempeñaba como Técnico molinero. En ese momento su empresa lo contrató para modernizar un establecimiento molinero ubicado en el puerto de Rosario.

Finalizado su trabajo, desistió de volver a los Estados Unidos para quedarse en un país que ofrecía enormes posibilidades a personalidades emprendedoras como la de Don Emilio.

Su capacidad de gestión, sumada a su determinación le permitieron en poco tiempo adquirir a mediados de 1889 un molino que ya venía explotando en arriendo en la localidad de Casilda. Siete años más tarde el molino de Casilda contaba con uno de los primeros silos en la Argentina.

En 1918 se constituyó la Sociedad Anónima Molinos Fénix, para ese momento la empresa contaba con establecimientos en San Urbano, Río Cuarto, Venado Tuerto y Villa María. Poco tiempo después, se anexaban las plantas de General Pico, General Villegas, Cañada Verde, Villa Mercedes, Laborde y América.

Para la década del 50/60 Sociedad Anónima Molinos Fénix se erigía como la 3º empresa del sector en cuanto a volumen de producción. Sus marcas de Harina "Victoria" y "Victoria Regia", que se comercializaba a nivel mayorista y minorista eran destacadas con varios premios nacionales e internacionales por la calidad de su elaboración

Actualmente, la empresa cuenta con dos modernas plantas operativas situadas en las localidades de Villa María y Laborde.

Actualmente, con más de 700 toneladas por día de molienda y modernos equipos de procesamiento de cereales, Sociedad Anónima Molinos Fénix sigue manteniendo su lugar como una de las empresas líderes en la Molinería Argentina.